La autocompasión

  • ¿Eres exigente contigo mismo? ¿Te odias?

  • ¿Te castigas o te hablas mal por no haber conseguido aún tus objetivos?

  • ¿Crees que no eres suficientemente algo o demasiado algo para conseguir lo que te propones?

  • ¿Te castigas de forma exagerada cuando cometes un error?

Si todo esto te resuena es que eres muy exigente contigo mismo y te castigas muy a menudo y esto es más habitual de lo que puedas pensar porque vivimos en una sociedad  meritocrática, en la que vales por lo que consigues, por lo que tienes y no por lo que ERES.

Tu valor está en lo que eres sin más y  no en lo que tienes

Por tanto, si no consigues todo lo que te propones en la vida o fracasas en el intento es lo peor que te puede pasar de cara a los demás y ahí aparece la CULPA. La Maldita culpa, que en realidad es un invento judeo cristiano, porque no nos deberíamos sentir culpables por nada, tanto solo responsables de nuestra vida y de las decisiones que tomamos, pero nunca culpables.

De los fracasos y los errores es de donde más se aprende

Te aseguro que de los errores, de los tropiezos, de los fracasos es de donde más se aprende, cuando más se crece como persona. Pero aún así y sabiendo esto de forma consciente, no podemos dejar de sentirnos culpables por no haber aprobado aquel examen, por no haber triunfado con nuestro primer proyecto, por no poder comprarnos la casa de nuestros sueños…

Sin embargo, la felicidad consiste en desapegarse del resultado. Hacer todo aquello que sentimos que queremos hacer, que sentimos interiormente que es nuestra camino, pero no pensando en el resultado que vamos a conseguir.

La felicidad llega cuando nos desapegamos del resultado 

En mi caso no sé si triunfaré o fracasaré con este proyecto online, pero lo que sí tengo claro es que cada día que pasa me conozco mejor, cada día es un reto que me obliga a ponerme las pilas y ser mi mejor versión para seguir superando obstáculos y dificultades y lo que es más importante, hacer este trabajo me hace feliz y me realiza. Así que no me pregunto si voy a triunfar o fracasar, solo sé que estoy disfrutando del camino, creciendo cada día y superándome como persona y profesional y los resultados serán una consecuencia lógica de este crecimiento, de la constancia y la perseverancia.  Disfruto del camino sin tener en mente, todo el tiempo, qué voy a conseguir.

Cuántos más problemas resuelvo, más valor tengo y más puedo aportar a los demás

Pero también sé que cuantos más problemas resuelva, cuántos más obstáculos supere más valor tengo y más valor puedo aportar a los demás. Y ahí es cuando empiezo mentalmente a disfrutar del camino sin tanta presión, sin querer llegar a ningún puerto YA. Y no te voy a negar que es difícil  y que tengo momentos, como todo el mundo, en los que caigo en el no voy a poder, esto es demasiado para mí, no lo estoy haciendo bien…  Y aquí es donde quería llegar porque cuando pienso todas esas cosas me estoy exigiendo a mí misma mucho más de lo que le exigiría incluso a los demás, me estoy machacando en conseguir unos objetivos muy rápido o querer tenerlo todo controlado, cuando esto es imposible.

El control es solo una ilusión porque en realidad no podemos controlar nada 

Y con estos pensamientos me hago infeliz más allá del dolor inevitable, entrando en el sufrimiento, que siempre es opcional. Y evidentemente en tu vida o en tu empresa pasarán cosas que te causarán dolor, tristeza, rabia y esto es inevitable. Sentir dolor, tristeza o rabia es inevitable en algunos momentos, lo que es opcional es el sufrimiento que nosotros mismos nos causamos con todos estos pensamientos de exigencia o culpa hacia nosotras mismos.

Y si te fijas cuando somos muy duros con nosotros mismos o muy exigentes casi siempre nos solemos decir las mismas cosas, tenemos unas frases o unas preguntas negativas que siempre son las mismas. ¡Fíjate en las tuyas!

Puede ser:

  • No hago nada bien
  • Soy un fracasado
  • Soy lo peor
  • Nadie me va a querer
  • Soy un cero a la izquierda
  • ¿Cuándo me van a entender?
  • ¿Cuándo me van a querer?

¿Ya has detectado cuál es la tuya?

Muchas veces nosotros mismos somos peores con nosotros de  lo que serían nuestros enemigos, no nos permitimos tener un bajón, sentirnos tristes, no hacerlo perfecto, o no ser los mejores…

¡¡Permítete ser un SER HUMANO imperfecto!!

Pues bien, voy a explicarte un ejercicio que hago yo para salir de esta situación. Es un ejercicio que consiste en permitirme sentir lo que siento, soltar, dejarme fluir y ser compasiva conmigo misma, tratarme con amor y con cariño.

Cuando eres compasivo contigo mismo la sensación que notas es de:

  • Soltar
  • No tener que estar al pie del cañón
  • Dejar que la vida fluya (momento de quietud, todo está bien, no tengo que luchar contra nada)

 

EJERCICIO de KRISTIN NEFF para trabajar la autocompasión:

Necesitas 10 minutos para hacer el ejercicio (y no te pongas excusas, tienes 10 minutos de calma y de no interrupciones para hacer el ejercicio) Hazlo cuando te venga bien, por la mañana, por la tarde, por la noche…

Ponte las manos en la barriga y respira profundamente desde la barriga, el diafragma, y no desde el pecho unas diez veces.

Después pon las manos en el corazón, en el esternón y sigue respirando otras 10 veces y entonces te dices en voz alta, o susurrando (pero no mentalmente) ‘Es normal Isabel que te sientas triste, o que tengas miedo o estés preocupada en esta situación. Es muy dura esta situación, es muy difícil esta situación’ Solo diciendo esto te estás dando permiso para sentirte triste, para tener miedo o estar preocupado porque muchas veces tenemos verdaderas batallas internas por no sentir lo que sentimos. Y ya sabéis que a lo que nos resistimos persiste en nuestra vida. Si nos permitimos sentir ese miedo o esa tristeza es la forma en la que podemos hacer que se vaya.

Repítelo varias veces, las que necesites, 3, 5, 10… Hasta que notes un cambio en tu interior. Date permiso para sentir lo que sientes.

Y entonces es el momento de decirte a ti mismo con las manos en el corazón: ‘Sé feliz, Qué tengas Paz, Qué tengas calma en tu interior, Lo estás haciendo muy bien’ Y repítelo varias veces, las que tú necesites, hasta que sientas calma interior.

Todo está bien. A veces es tan simple como dejarnos fluir por la vida cuando ya hemos puesto todo de nuestra parte, cuando ya hemos actuado y confiar en todo saldrá como tiene que salir, ni bien ni mal, como tiene que ser y lo que sea será lo mejor para nosotros en ese momento. Pensar esto te libera muchísimo.

 

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